Sabio Tarot · Historia y curiosidades
Del juego a la cartomancia: qué evidencia marca el cambio del tarot

El tarot nació en un entorno de juego y hoy muchas personas lo utilizan para lecturas. Entre ambos usos no hay un interruptor que se activara un día para todas las barajas. Hay documentos de distintas épocas y fines: reglas para jugar, libros sobre leer cartas, mazos diseñados para prácticas divinatorias y ejemplares antiguos anotados más tarde. Compararlos nos permite describir un cambio sin afirmar que cada carta temprana escondía desde el inicio el mismo sistema esotérico actual.
La Bibliothèque nationale de France cataloga Règles du jeu des Tarots, un impreso atribuido a Michel de Marolles y fechado hacia 1637. Su tema es el juego. La misma biblioteca cataloga Manière de se récréer avec le jeu de cartes nommées tarots, de Etteilla, publicado en 1783. El título ya menciona tarots y pertenece al conjunto de obras del cartomante Jean-Baptiste Alliette. La comparación no prueba que en 1637 nadie interpretara cartas ni que la cartomancia comenzara exactamente en 1783. Sí documenta dos usos escritos diferentes en fuentes identificables.
Qué prueba el folleto de reglas
La ficha del documento de Marolles informa de ocho páginas, lugar de publicación propuesto y una adición manuscrita. Como no hemos usado una transcripción íntegra del folleto para este artículo, no atribuimos reglas específicas a una página concreta. Su existencia y clasificación como «Tarot (jeu)» bastan para mostrar que el tarot formaba parte de prácticas lúdicas documentadas. El artículo primeros manuales de juego de tarot explica cómo leer sus límites.
Un manual de juego no invalida la existencia posterior de otras prácticas. Tampoco demuestra que las imágenes carecieran de resonancia cultural para los jugadores. Dice para qué fue escrito el documento. La distinción entre finalidad de un texto y todos los usos posibles de una baraja es fundamental. La historia puede mostrar coexistencias, apropiaciones y cambios regionales que un relato de «antes/después» simplifica demasiado.
Qué prueban los libros de Etteilla
La BnF conserva un libro de Alliette publicado en 1770 con el título Etteilla, ou Manière de se récréer avec un jeu de cartes. Ese título habla de cartas, pero no debemos convertirlo automáticamente en un manual de tarot: la ficha lo distingue de la obra de 1783 que nombra expresamente los tarots. La de 1783 tiene 182 páginas y una lámina según el catálogo. Hay también entregas posteriores del proyecto. La secuencia documental nos permite identificar un autor, una práctica y una ampliación explícita hacia los tarots sin comprimir todo en una sola fecha.
No hace falta adoptar las afirmaciones históricas o simbólicas de Etteilla como hechos sobre el siglo XV para reconocer su importancia como fuente de cartomancia del siglo XVIII. Su libro es evidencia primaria de lo que se publicó y propuso en su época. No es una ventana directa a las intenciones de los pintores Visconti-Sforza. Cuando un autor posterior atribuye antigüedad remota a un método, el investigador distingue la fecha del testimonio de la época que ese testimonio afirma describir.
Un ejemplar de juego con notas añadidas
La BnF cataloga una baraja Camoin basada en el modelo de Conver, fechada entre 1890 y 1900, que presenta inscripciones manuscritas sobre el sentido divinatorio de los triunfos. La ficha registra también una mención antigua de Conver y un timbre fiscal de 1890. Es un objeto con capas: modelo anterior, ejemplar impreso posterior e intervención escrita relacionada con lectura. La anotación nos muestra que alguien trató esas cartas como soporte de cartomancia. No demuestra que el primer grabador del modelo las diseñara con esas palabras manuscritas ni que la anotación se hiciera el mismo día de impresión.
Este tipo de evidencia es especialmente poderoso porque el cambio de uso queda físicamente visible. Aun así, necesita datación. Si la ficha no fecha cada línea manuscrita con precisión, decimos «anotación posterior descrita por la BnF», no las fechamos por la fecha del modelo Conver ni por el timbre fiscal. En cómo leer un catálogo de naipes se ofrece un método para separar esas fechas.
Tres relojes en la transición
El primer reloj es la creación y producción de barajas para jugar. El segundo es la publicación de métodos de lectura con cartas. El tercero es la transformación concreta de ejemplares existentes mediante anotaciones o nuevas ediciones. No avanzan al mismo ritmo en todas las ciudades. Una baraja de tipo antiguo puede seguir jugándose cuando ya se publican libros de cartomancia; otra puede recibir notas divinatorias mucho después de su fabricación. La pregunta «¿cuándo se volvió adivinatorio el tarot?» necesita especificar si habla de primer texto conservado, difusión comercial, uso de una baraja o imagen pública moderna.
La BnF señala que la función primera del tarot de Marsella que estudia era lúdica y que su condición de arquetipo divinatorio se consolidó después. Esa formulación mantiene espacio para procesos históricos. El Met ofrece otra síntesis sobre la asociación tardía entre tarot, ocultismo y adivinación. Cuando las fuentes de síntesis sitúan el auge en siglos diferentes o con matices distintos, no fuerces una fecha única; remite a los documentos concretos que sí puedes fechar.
Cómo evitar el mito del secreto escondido
Una imagen renacentista puede representar Muerte, Justicia o Fortuna porque esos temas circulaban en la cultura visual. La Morgan explica ese trasfondo para sus cartas de triunfo. No se sigue automáticamente que cada figura fuera una clave secreta de adivinación. Para afirmar un uso cartomántico concreto hay que presentar una fuente de ese uso: un texto, una anotación, un mazo diseñado para él o un testimonio verificable. Una semejanza entre símbolos no basta.
El método tampoco obliga a desacreditar la práctica actual. Puedes encontrar sentido personal en las cartas sin decir que tu método fue escrito por un taller del siglo XV. Una lectura responsable reconoce su marco contemporáneo. Esa honestidad permite enseñar historia y práctica en la misma web sin confundir evidencia documental con propuesta interpretativa.
Un ejercicio con documentos, no con leyendas
Haz tres fichas breves: Marolles 1637, Alliette/Etteilla 1783 y ejemplar Camoin anotado 1890–1900. Para cada una, escribe tipo de objeto, finalidad que el título o la ficha documenta, fecha del ejemplar y lo que no demuestra. En la primera, no inventes tiradas. En la segunda, no atribuyas su doctrina a los primeros pintores de tarot. En la tercera, no dates las notas manuscritas por la inscripción del modelo. Luego traza una línea temporal con puntos, sin dibujar una única flecha inevitable.
Esa línea no será una historia completa de la cartomancia europea. Será una comparación verificable de tres evidencias. Cuando aparezcan nuevas fuentes, podrás añadirlas sin borrar lo anterior. Esa es la ventaja de responder con documentos: la historia queda abierta a revisión y el lector sabe dónde comprobar cada afirmación.
Fuentes consultadas
- BnF, Règles du jeu des Tarots (1637). Documento de reglas de juego.
- BnF, Etteilla, libro sobre cartas de 1770 y obra que nombra tarots de 1783. Distinción bibliográfica de publicaciones.
- BnF, juego Camoin con anotaciones divinatorias. Ejemplar con intervención escrita posterior.
- BnF, «Un tarot qui rebat les cartes». Síntesis institucional sobre juego y reinterpretación posterior.