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Sabio Tarot · Historia y curiosidades

Cómo se imprimían y coloreaban las cartas de tarot antiguas

Una carta Visconti-Sforza de hacia 1450 puede mostrar pintura opaca sobre cartón y un fondo de oro trabajado. Otra carta, impresa siglos después, presenta contornos repetibles y color aplicado sobre la impresión. Aunque ambas se vendan hoy como «tarot antiguo», no se fabricaron de la misma manera.

La descripción del Metropolitan Museum of Art identifica materiales de las cartas milanesas de lujo; el V&A conserva cuatro naipes italianos pintados y dorados de hacia 1490. Estas fichas nos dejan hablar de técnicas concretas sin imaginar que todas las personas del siglo XV jugaron con cartas de oro.

La pintura manual y el valor de un ejemplar

En una carta pintada, la línea, el color y los detalles pueden variar de una pieza a otra. La atribución a un taller indica una producción en un entorno artístico; no significa que sepamos con certeza qué mano ejecutó cada centímetro. El Met relaciona varios conjuntos Visconti con el taller de Bonifacio Bembo. Sus fondos decorados, pigmentos y tamaño hacen visible un nivel de inversión que ayuda a explicar por qué esas piezas se conservaron.

Esa supervivencia crea un sesgo. Un objeto cortesano puede guardarse por su belleza o procedencia; una baraja común se manipula, se dobla y se descarta. No podemos sacar una estadística de producción cotidiana de lo que queda en vitrinas. La pregunta «¿cómo era el tarot en el XV?» necesita, por tanto, algo más que mirar la baraja más suntuosa.

Imprimir el contorno, añadir el color

La reproducción de una imagen mediante una matriz permite repetir sus líneas. El Met documenta cartas europeas del XV hechas con xilografía, grabado y color aplicado. No debe confundirse xilografía —matriz de madera— con grabado en metal; son técnicas diferentes y cada ficha de museo precisa la usada en su objeto.

El color también requiere una descripción exacta. Algunas cartas se coloreaban después de imprimirlas, a mano o mediante procedimientos que permiten repetir zonas de color. «Estampado a color» y «pintado a mano» no son sinónimos automáticos. Un contorno idéntico en dos copias con pequeñas diferencias de color puede contar una historia sobre las fases de producción.

El British Museum conserva un tarot para cartomancia atribuido a una edición parisina del final del XIX cuya ficha distingue aguafuerte coloreado a mano, caja y folleto de instrucciones. Es un objeto distinto del tarot milanés del XV aunque ambos contengan 78 cartas. La ficha material impide resumir seis siglos de técnicas en una sola frase.

Reproducción no equivale a original

El British Museum cataloga otra baraja como reproducción del tarot de Nicolas Conver de 1760, producida a finales del siglo XIX mediante cromolitografía. El dibujo remite a un modelo anterior, pero el ejemplar físico no fue impreso en 1760. Su ficha incluso advierte que la caja conservada pertenece a otra baraja.

Esta distinción es importante cuando una tienda ofrece un «Marsella de 1760». Puede significar que reproduce un diseño fechado entonces, no que cada carta que compras tenga más de dos siglos. Para interpretar imágenes, la reproducción puede ser perfectamente útil. Para contar su historia, hay que nombrar modelo, edición y fecha del ejemplar.

Una pequeña guía para mirar una ficha de museo

Busca cinco campos antes de repetir una afirmación: fecha atribuida, lugar, material, técnica y nota del conservador. La fecha suele decir «hacia» porque no es una partida de nacimiento exacta. Comprueba si el museo habla de un original, una impresión posterior o una reconstrucción. Luego mira si la imagen confirma lo que describes: color que ocupa áreas uniformes, fondo metálico, huellas del uso o líneas deterioradas.

La técnica no determina el significado de una carta, pero sí nos ayuda a formular preguntas mejores. Una diferencia de color puede venir del procedimiento de impresión o de la historia de una edición, no de un mensaje esotérico deliberado. Para comparar sistemas visuales actuales, sigue con qué significa Tarot de Marsella y Marsella frente a Rider-Waite-Smith.

El desgaste también es información

Una línea interrumpida puede deberse a desgaste de la matriz de impresión, a deterioro del ejemplar o a una reproducción posterior de una impresión ya dañada. No debemos convertir automáticamente una irregularidad en «símbolo oculto». La ficha del British Museum sobre la reproducción Conver menciona huecos en líneas que proceden del desgaste de grabados anteriores. Es una explicación material concreta para algo que a simple vista podría despertar interpretaciones imaginativas.

El reverso y la caja pueden contar otra historia. En el mazo Etteilla del British Museum, la ficha describe un reverso impreso, una caja y un folleto de instrucciones. En el mazo reproducido de Conver, advierte que la caja conservada pertenece a otro conjunto. Una investigación sobre producción no acaba al mirar el anverso: pregunta si estuche, instrucciones y cartas fueron editados juntos o reunidos más tarde.

La reproducción fotográfica introduce una capa adicional. Una pantalla puede alterar la impresión de dorados y pigmentos; una imagen recortada puede ocultar márgenes gastados. Si vas a comparar técnica o color, consulta la ficha completa y, cuando sea posible, imágenes de alta calidad de la misma pieza. No atribuyas un matiz cromático a la voluntad del impresor si no sabes cómo se fotografió el objeto.

Tres preguntas para no confundir técnicas

Primero: ¿qué soporte y procedimiento declara el museo? «Papel», «cartón», «pintura opaca», «xilografía» o «cromolitografía» tienen funciones diferentes. Segundo: ¿de qué fecha es el ejemplar físico? Un diseño de 1760 reproducido en 1880 lleva huellas de dos momentos históricos. Tercero: ¿quién aplicó el color y en qué fase? Si la ficha no lo sabe, no completes el dato a partir de una foto.

Prueba estas preguntas con una carta pintada del V&A y la reproducción Conver del British Museum. Escribe una ficha mínima para cada una sin usar la palabra «antigua» como única descripción. Verás que la carta pintada y la impresión posterior pueden compartir iconografía mientras requieren historias técnicas distintas.

Esta mirada material no obliga a quien lee tarot a usar solo originales. Una edición moderna bien impresa puede ser más cómoda para estudiar imágenes. Lo que cambia es la forma de presentarla: «reproduce un diseño histórico» es una afirmación que se puede comprobar; «es el objeto original» necesita otra prueba.

Fuentes consultadas