Sabio Tarot · Historia y curiosidades
Qué dicen los dorsos de las cartas antiguas de tarot

En una imagen compartida por redes sociales casi siempre vemos la figura de una carta. El dorso queda fuera del encuadre, como si fuese un envoltorio sin historia. Para una persona que estudia objetos, puede ser tan revelador como el anverso: registra un diseño repetido, una capa material, una reparación o una variante entre ejemplares. También muestra los límites de nuestra información. Que dos cartas tengan el mismo dorso no basta para afirmar que fueron fabricadas juntas; que lo tengan distinto no basta para separarlas definitivamente. Hay que leer ambos lados dentro de una ficha de colección.
La Bibliothèque nationale de France describe reversos en varias fichas de tarots a enseñas italianas. En el registro de un juego asociado a Conver, la ficha menciona rombos punteados y cruces en azul o negro, o papel rojo. En un juego publicado bajo el nombre de Joseph Feautrier en 1762, la ficha registra alvéolos hexagonales con un sol. La ficha de la edición Camoin, posterior y basada en el modelo Conver, cataloga un cuadrillado rojo. Estos datos son concretos porque pertenecen a ejemplares catalogados. No constituyen una regla general sobre todos los tarots de Marsella.
El dorso se documenta por ejemplar, no por tradición
Cuando un catálogo describe «dorso a cuadrillado rojo», debemos preguntar a qué objeto aplica. ¿A todas las cartas de ese ejemplar? ¿A una parte? ¿A un modelo reproducido en varias tiradas? La ficha puede responderlo o dejar la cuestión abierta. El nombre «Tarot de Marsella» agrupa modelos y ediciones; no convierte cada reverso en el distintivo único de una familia. Si compras un mazo actual con ese nombre, su patrón posterior puede ser una decisión de diseño contemporánea.
La comparación de tres fichas de la BnF ilustra la utilidad de anotar el identificador exacto. Podemos decir que el registro cb435725033 describe un juego de Feautrier con un dorso de alvéolos hexagonales y sol. Sería otra afirmación, no respaldada por esa sola ficha, decir que «los primeros tarots de Marsella llevaban un sol en el reverso». La segunda extiende un dato puntual a siglos y talleres distintos. Una buena divulgación mantiene el sujeto de la oración tan acotado como la fuente.
Capas, papel y color: más que decoración
El reverso puede formar parte de la estructura de la carta. Algunas cartas antiguas se hicieron con varias capas de papel adheridas; el Met describe ejemplos de naipes históricos fabricados como cartón de papel en capas. No todos esos naipes son tarot, pero la comparación explica por qué mirar el soporte completo tiene sentido. La cara posterior no es solo una superficie donde se imprime un motivo: puede indicar cómo se armó o reforzó la pieza. La ficha del tarot Conver de la BnF incluso contempla «papel rojo» como alternativa de dorso en el objeto descrito.
Para comprobar una hipótesis material harían falta examen directo, imágenes del reverso y, según la pregunta, análisis de conservación. Un lector que solo dispone de una foto frontal no puede decidir cuántas capas hay ni cuándo se añadió cada una. Puede formular una pregunta y buscar una fuente que la responda. Ese gesto, menos vistoso que una interpretación instantánea, evita convertir una textura digital en un hecho sobre papel antiguo.
¿Un patrón permite fechar la baraja?
Puede ser una pista para comparar ejemplares, pero no un reloj autosuficiente. Un patrón puede conservarse cuando un taller reutiliza un modelo; otro puede copiarlo; una reparación puede cambiar la cara posterior; una ficha puede agrupar piezas con dorsos diferentes. Para fechar un objeto se cruzan pruebas: inscripciones, técnica, papel, procedencia, comparaciones documentadas y contexto. El artículo cómo identificar la fecha de una baraja histórica explica ese cruce con un caso de la BnF.
Incluso un reverso muy singular necesita una cadena de identificación. Imagina que ves en una tienda online una carta con alvéolos y sol. Puedes sospechar relación con un modelo descrito por la BnF, pero no afirmar que el ejemplar de la tienda sea de 1762. Podría ser un facsímil reciente, una reedición o una imagen retocada. Debes comprobar el objeto físico, su procedencia y la edición. La semejanza visual es un punto de partida, no una certificación.
Lo que el dorso puede contar sobre el uso
El desgaste desigual del reverso puede sugerir manipulación, almacenamiento o contacto con otros materiales. Pero, sin examen de conservación, no podemos deducir una escena concreta: «esta carta se barajó cada noche en una taberna» es una historia inventada si la ficha solo muestra abrasión. El Met recuerda que las cartas fueron objetos efímeros, susceptibles de desgaste, rotura y pérdida. Esa observación general no permite reconstruir la biografía exacta de una pieza individual. Un conservador puede aportar una descripción de marcas; el historiador evalúa qué prácticas están documentadas alrededor de ellas.
También conviene separar «uso para jugar» de «uso para adivinar». Un patrón posterior no revela por sí mismo la finalidad de la baraja. Un ejemplar puede haber sido fabricado para juego, guardado como colección y anotado más tarde para cartomancia. Las notas manuscritas añadidas, si existen, son otro estrato del objeto y deben fecharse por separado cuando haya evidencia. En la ficha de la BnF sobre una edición Camoin basada en Conver, se describen anotaciones divinatorias manuscritas añadidas a cartas de triunfo. Esa información habla de una intervención sobre el ejemplar catalogado; no convierte automáticamente la fabricación original del modelo en un acto adivinatorio.
Cómo comparar dos reversos sin engañarte
Empieza por abrir los registros de las dos instituciones o colecciones. Anota título completo, número de inventario, medidas, técnica, fecha atribuida y descripción literal del dorso, preferiblemente con imágenes autorizadas. Después compara motivos grandes —cuadrícula, rombo, papel liso— y detalles pequeños —trazo, color, orientación—. Escribe por separado lo observado en la imagen y lo afirmado por el catálogo. Un escaneo comprimido puede convertir dos rojos distintos en uno; una iluminación diferente puede oscurecer el mismo pigmento.
Haz una tabla con tres columnas: «observación», «documento que la respalda» e «interpretación». En la primera, «la ficha describe cuadrillado rojo». En la segunda, el enlace a la BnF. En la tercera, «podría ayudar a comparar este ejemplar con otro». Evita escribir «es el mismo taller» hasta disponer de evidencia adicional. Este método puede parecer lento, pero permite corregir una hipótesis sin reescribir toda la historia si aparece una ficha nueva.
Original, reproducción y reconstrucción también se distinguen por detrás
Un facsímil puede reproducir cuidadosamente el anverso y elegir un dorso nuevo para que las cartas se barajen mejor. Una restauración digital puede uniformar manchas o bordes. Una reconstrucción de una carta perdida puede recibir el mismo patrón posterior que las cartas copiadas. El resultado se ve como un mazo cohesivo, pero esa cohesión pertenece a la edición moderna. Para investigación, hay que consultar si el editor declara de dónde procede cada reverso y qué cambios hizo. Qué conserva un museo cuando conserva una carta ofrece una guía de identificación general.
El dorso merece atención precisamente porque suele quedar invisible. Nos recuerda que una carta histórica es un objeto de dos caras, con capas y recorridos distintos, no solo un símbolo que flota en pantalla. Mirarlo amplía las preguntas que podemos hacer y acota las respuestas que podemos sostener. En la práctica contemporánea, puedes elegir un mazo por la comodidad o belleza de su dorso. En la investigación histórica, pregunta siempre a qué ejemplar corresponde y quién documenta su materialidad.
Fuentes consultadas
- BnF, juego de tarot asociado a Conver, cb43706229t. Describe variantes de dorso, técnica y medidas del objeto catalogado.
- BnF, juego de Joseph Feautrier de 1762, cb435725033. Registra el motivo de alvéolos hexagonales y sol.
- BnF, edición Camoin basada en Conver, cb40918777p. Registra cuadrillado rojo y anotaciones divinatorias añadidas.
- The Metropolitan Museum of Art, The World in Play. Contexto general de soporte y conservación de naipes, incluidos objetos no tarot.