← Idioma

Sabio Tarot · Historia y curiosidades

Waite, Rider y Smith: qué hizo cada uno en la baraja

Un mismo mazo puede aparecer anunciado como «Rider», «Rider-Waite», «Waite-Smith» o «Rider-Waite-Smith». Los nombres no son cuatro autores intercambiables. Identifican funciones distintas dentro de un proyecto editorial: Arthur Edward Waite desarrolló la propuesta y las indicaciones, Pamela Colman Smith creó las ilustraciones y Rider fue la firma que imprimió y comercializó la baraja histórica.

La ficha del Victoria and Albert Museum distingue diseño de Colman Smith, publicación vinculada a Waite e impresión por Rider and Company. La propia ficha de un ejemplar puede tener fechas distintas de la cronología general del diseño. Leer esos campos evita atribuir a una sola persona todo el resultado.

Waite: dirección, textos y marco interpretativo

El V&A sitúa a Waite en el ambiente esotérico británico que estudió y reelaboró el tarot a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su papel no se limita a figurar en el nombre: el museo indica que dio instrucciones precisas para el diseño de los mayores. Como autor de textos y orientador del proyecto, intervino en la selección de escenas y significados.

Eso no convierte a Waite en dibujante de todas las cartas. Cuando un manual describe el Cinco de Copas ilustrado, se apoya en una solución visual ejecutada por Colman Smith. El texto y la imagen pueden dialogar, pero sus aportaciones deben quedar bien atribuidas.

Smith: la autora visible en las cartas

El British Museum describe a Pamela Colman Smith como ilustradora y diseñadora de la célebre baraja con Waite. El V&A subraya su mayor libertad en los menores. Sus escenas convierten muchos numerales en pequeñas situaciones: se puede examinar quién actúa, qué objetos aparecen y cómo se ordena la composición.

La mención de su nombre en la denominación completa es una cuestión de precisión histórica. Decir «Rider-Waite-Smith» recuerda al lector que una empresa, un autor de instrucciones y una artista contribuyeron de manera diferente. No es una norma que obligue a cambiar el nombre comercial de cada caja, pero sí una forma clara de explicar la autoría.

Rider: publicación y circulación

Rider and Company aparece como impresor o editor de los ejemplares históricos catalogados por el V&A. La empresa hizo posible que el diseño circulara como producto. Su nombre en la portada no significa que un empleado llamado «Rider» concibiera personalmente cada escena.

La edición que hoy compras puede pertenecer a otra empresa y a otra fecha. El British Museum conserva, por ejemplo, un mazo estadounidense de 1968 realizado a partir de Waite y Colman Smith y publicado por Tarot Productions. El parentesco visual con el diseño histórico es real; su fecha y producción son distintas.

Una cronología que no hay que aplastar

El V&A explica que la baraja apareció inicialmente en 1909, pero describe su ejemplar como litografías de una primera impresión de 1910, reimpresas en 1916. La diferencia enseña a precisar de qué hablamos: concepción y lanzamiento del proyecto, primera tirada atribuida a un objeto, reimpresión o reproducción posterior. Una fotografía en internet puede mostrar cualquiera de estas etapas.

Antes de citar una edición, busca en el estuche o catálogo: editorial, año de ese ejemplar, crédito de ilustración, introducción y notas de restauración. La ausencia de un nombre en la portada comercial no borra la autoría documentada de las imágenes.

Qué cambia para aprender tarot

Si estudias con un libro de esta tradición, mira si usa el dibujo de Colman Smith o una reinterpretación. Una frase sobre el gesto de una figura solo funciona si tu carta contiene esa figura. Toma tres cartas —Justicia, Fuerza y un numeral— y verifica título, número y escena. Esta comprobación hace más por tu lectura que memorizar un nombre de baraja sin mirar las cartas.

Lee Pamela Colman Smith y sus imágenes para examinar el trabajo visual, y Marsella frente a Rider-Waite-Smith para ver cómo cambia un ejemplo al pasar de un sistema a otro.

Cómo se forma una atribución completa

Cuando un museo cataloga una baraja, puede separar diseñador, editor, impresor, lugar y fecha del ejemplar. Cada campo responde a una pregunta distinta. «¿Quién pensó las instrucciones?» no es «¿quién dibujó los menores?»; «¿quién imprimió esta caja?» tampoco es «¿quién inventó el diseño original?». El V&A utiliza precisamente esas distinciones al describir sus litografías, y el British Museum hace lo propio con una edición posterior de 1968.

Un error común aparece cuando alguien ve una reproducción reciente y escribe «tarot de 1909» sin aclarar que habla del diseño. La edición de 1968 del British Museum demuestra por qué hay que distinguir. Su genealogía remite a Waite y Colman Smith, pero su material, impresor y circulación pertenecen al siglo XX posterior. Una ficha comercial puede mencionar ambas fechas con sus verbos: «basado en el diseño publicado a comienzos del XX» y «esta edición se imprimió en…».

La precisión también es útil para las imágenes en una web. Aunque una ilustración sea histórica, su fotografía digital y la edición concreta pueden tener condiciones de reproducción. Citar a Colman Smith como artista no basta para disponer libremente de cualquier foto de una carta que la reinterpreta o reproduce. Antes de colocar imágenes en una ficha, identifica objeto, edición y derechos del archivo.

Un caso práctico de crédito incompleto

Supón que un artículo presenta «el Cinco de Copas de Waite» y explica la postura de una figura dibujada. La frase nombra al orientador del proyecto, pero omite a quien construyó visualmente la escena. Una redacción mejor sería: «En la baraja Rider-Waite-Smith, ilustrada por Pamela Colman Smith bajo la dirección editorial de Arthur Edward Waite, la carta muestra…». Después se identifica la edición concreta que se está mirando.

La corrección no obliga a restar importancia a Waite. Sus indicaciones para los mayores y sus textos forman parte del sistema. Nombrar con exactitud a cada participante evita presentar la creación de un mazo como un acto solitario cuando las fuentes describen un trabajo compuesto.

Haz la misma prueba con cualquier baraja moderna: identifica artista, autor del folleto, editorial y fecha de tu caja. Si falta un dato, anota «no consta» en vez de atribuirlo al nombre más visible. Esta costumbre hace mejores reseñas y evita que la ficha SEO repita un error de crédito que otros sitios ya copiaron.

Fuentes consultadas